15 nov 2010

BANG!

Un escalofrío recorre todo mi cuerpo, evito que se contraigan en el espasmo los dedos, escapo por ahora de la bala preparada para mi cráneo, aunque a punto estuve ya de morir por primera vez.
Os voy a contar, podéis llamarme Sr. X o como os plazca. Bueno, pues yo, estoy en mitad de la nada, no la nada que entenderíais por un desierto o algo así, sino una nada existencial, y hoy voy a acabar con ella, nada más acabar de hablar con vosotros.
La idea se me ocurrió en la mañana, pero era imposible llevarla a cabo con tranquilidad, además debía cumplir con mis obligaciones. Decidí resolverlo a la noche, y durante el resto del día solo constaté la felicidad que iba a suponer este cambio en mi vida, mi monótona y vacía vida. Me he pasado años rememorando momentos supuestamente inolvidables y perfectos, que curiosamente no lo parecen al vivirlos, y con el tiempo, según se te va deformando el recuerdo, gana en satisfacción producida. Ya no quiero vivir de eso, quiero vivir cosas inolvidables, y mi muerte lo será. El acto más libre y valiente de mi vida, mi monótona y vacía vida.
Alguno dirá, que no es motivo suficiente, y le diré que es cierto, también influyen muchos otros factores, por ejemplo, el hecho de ser insignificantes, no solo universalmente, sino que no somos nada ni en la tierra, ni en nuestro país, ni en nuestra ciudad, ni siquiera en nuestro portal, y diréis que tampoco es motivo, que tenemos gente que nos quiere, y yo diré que tampoco ellos son nada.
Opinaran todavía que no es motivo suficiente, que algo superior nos quiere, y yo diré que entonces me voy con él, y si no llego, porque no haya nada, me libraré de mi vida, de mi monótona y vacía vida.
Recuerdo ahora que en la hora de comer, se presentó a discutir otra parte de mi. Era el optimismo, y otra vez empezó a contarme acerca de las puestas de sol que no vería, de las lunas llenas que solo iluminarían mi tumba, de los besos que nunca daría, de las personas que no conocería, del chocolate que no comería, de los libros que no leería, de las juergas que no me correría, de que nunca volvería a charlar con mis amigos, que pensara en mi familia, que pensara en todos ellos, que no se merecían sufrir por mi culpa, me habló también de la de cosas que jamás aprendería, de lo que nunca conocería. Y yo, a cada una de esas cosas, le quitaba importancia, las convertía en lo más banal que podía existir, que no importaba, que eso no era nada, que universalmente es insignificante e indiferente, que el sol estallaría algún día, que la luna se aleja 3 cm al año, que en realidad nada toca nada, que las fuerzas opuestas de los electrones impedían el contacto real, que solo era repulsión atómica, que esas personas como yo no son nada, que el chocolate es nada, ni siquiera tiene una vida, una monótona y vacía vida, que los libros solo sirven para intentar comprender algo tan grande que ni arañamos su superficie, o en el peor de los casos distraer, que la juerga era un intento de evasión, que la familia y amigos tampoco eran nada, que para que queremos aprender si no llegaremos a saber nada que nos llene, que cuanto más conociera, más preguntas irresolubles se me plantearían.
Ahora, ya me conocéis un poco mejor, ya os podéis marchar, no quiero salpicaros con mis sesos, en serio, iros de aquí, dejadme morir dignamente, dejadme ser libre, dejadme abandonar mi vida, mi monótona y vacía vida.
Ah, que no queréis, muy bien, pues entonces solo diré una cosa más, ave atque vale, salud y adiós.
Un ruido ensordecedor taladra mi cerebro, a la vez, o antes incluso, una bala destroza mi hueso frontal, atraviesa mi cerebro de lado a lado, y sale destrozando mi occipital.
Noto como un reguero de sangre recorre mi cara, me llega a los labios y a la lengua, no noto su sabor, la bala ha destrozado esa parte del cerebro, tampoco siento la sangre que seguramente recorra mi espalda y cuello, mis piernas fallan, me desplomo y alcanzo a oír, eso si que puedo, como gritáis por mi.
Ahora estoy en un hospital, y el médico dice que he tenido suerte...¿suerte?, bueno, da igual, me dice que la bala apenas perforó el cerebro, que perderé el tacto, y algún sentido más, pero veré y oiré. Dice que es un milagro, dado que la bala atravesó de lado a lado mi cabeza. Yo no creo que fuera eso, la bala mató la parte negativa de mi, lo comprendía mejor, no había muerto porque ya estaba muerto, si no disfrutaba nada, no valoraba nada, no era diferente a un cadáver, ahora que he renacido, y digo bien, renacido, ya que he vuelto a la vida, impediré a toda costa morir en vida, y lo más importante que nadie vosotros, que os preocupasteis por mi, lleguéis a morir en vida...

11 nov 2010

entelequia




En el mundo que imagino, se escuchará con más atención el canto de los pájaros, que las sirenas de las fábricas, se escuchará con más atención a los mayores que a la televisión, el hito será ver un arco-iris y no a un famoso, será más valorado bañarse en un río que conducir un automóvil, se tendrá respeto por todo el que sea diferente, y se le ayudará sin prejuicio ninguno, se valorará más al que dona lo poco que puede que al futbolista estrella, será reconocido el que sepa escuchar a las personas, se reconocerá a aquel que le importe su bien tanto como el de los demás, en el mundo que imagino, los edificios, serán devorados por la flora salvaje y los animales correrán libres entre las ruinas del "mundo civilizado", volverá la artesanía desbancando a la producción masiva, se harán las cosas con las manos y el corazón y no con cables y programas informáticos, se dejará de buscar el progreso de la técnica en pos del progreso de la ética, del espíritu(no metafísico), en ese mundo, importará la vida, la vida será el fin y el medio, en este mundo, la guerra no será necesaria, nadie querrá nada material, porque su espíritu estará lleno, la gente, no será acomplejada por su físico o su psíquico, los locos serán tratados como cuerdos ya que ¿qué nos dice que no somos nosotros los locos?, la utopía no existirá, porque nada será necesario, la gente podrá soñar con lo que quiera, porque nadie le negará el derecho a cumplir sus sueños, en mi mundo imaginario, valdrá más una pizca de amor, que todo el oro del universo...en mi mundo...nuestro mundo...quizás no llegué...pero lo esperare hasta la muerte...aún le queda tiempo...

7 nov 2010

sirope de pingüino


No todo es oscuro y triste en la vida...la mayoría de cosas son una mierda, son complicadas, extenuantes, inacabables, parecen no tener salida...pero siempre encontraremos algo que brille con fuerza, algo cuya luz, nos ayude a vislumbrar futuro, nos ayude a iluminar el camino, siendo nuestro sol particular, nuestra luna en la noche, quizás sea difícil de encontrar, pero también es lo que hace que tenga gracia, encontrar ese tipo de cosas a la primera, creo que le quita gracia, supongo que tiene más mérito, pero menos gracia.

4 nov 2010

¿Hablamos de algo?


smilers...llamó así a esas cosas que siendo insignificantes te alegran el día...esa cosas que por su espontaneidad, banalidad, oportunidad, puntualidad, casualidad sacan una sonrisa por muy mal que estés...hablo de ir empanado en el autobús y ver un bellísimo amanecer o como la bruma vespertina cubre el valle como un océano de misterio, que cubre lo que ya conoces, pero da pie a que tu imaginación vuele acerca de las sorpresas que pueden aguardar tras él...hablo de caminar de vuelta a casa y ser sorprendido por un aguacero refrescante en mitad del verano, o de que en invierno, salgas a dar una vuelta, y el sol se vista de gala para hacerte agradable el caminar...hablo de que los cantos de los pájaros, sustituyan el despertador...hablo de pisar las hojas caídas en otoño mientras respiras la fragancia de, como llamarlo, la muerte que engendra vida...hablo de caminar por la calle y recibir o regalar una sonrisa a un desconocido...hablo de caminar hacia donde sea disfrutando de tu canción favorita...hablo de tumbarse en un prado en el renacer de la primavera...hablo de conocer a una persona...hablo de ilusionarte...hablo de un helado en un día lluvioso...o un chocolate caliente al llegar cansado...hablo de pasar una noche desentrañando tus entrañas, no sangrientamente, sino conociéndote a ti mismo...hablo de respirar el aroma de una tarta...o degustar un plato preparado con cariño...o compartir la comida más asquerosa con la gente más agradable...hablo de sentir la brisa en tu cabeza, agitando tu pelo, como si el mundo quisiera hacerte una caricia...hablo de encontrar en el arte de alguien, lo que necesitabas para seguir adelante...hablo de despertar y pensar: "Hoy, me voy a comer el mundo"...hablo de decidir que los hijos de puta, no van a joderme mis dos días en el mundo, ni siquiera un segundo...hablo de mantener una charla inesperada con una persona inesperada...hablo de comer un limón y jugar a poner la cara más ridícula de la historia...hablo de aprender algo nuevo e interesante...hablo de explicar a alguien algo nuevo e interesante para él...hablo de columpiarse en la noche...hablo de tumbarse a mirar las estrellas...hablo de charlar agotando las reservas mundiales de pipas...hablo de sentir como se sincronizan dos corazones, propios o ajenos...hablo de ver esa película que define tus sentimientos...hablo de fotografiar un instante que se nos escaparía a simple vista...hablo de dejarse mecer por las olas, con la brisa marina llenando tus pulmones de sal y vida...hablo de sentir como la arena escapa de tu mano como si tuviera vida...hablo de sentir como se amolda a tu cuerpo y a tus imperfecciones...hablo de esa herida que sangra y a la cual limpias la sangre con la lengua sintiéndote el más perverso de los vampiros...hablo de retomar algo que parecía imposible en el pasado y conseguirlo a la primera...hablo de leer un libro y engancharte, y no dormir hasta acabarlo...hablo de reír sin motivo y parecer la persona más loca y feliz del puto mundo, porque no reír si te apetece reír no más...hablo de gritar sin motivo...cantar sin motivo...llorar sin motivo...enfadarse sin motivo..sentir sin motivo...hablo de volar, aunque solo sea en la imaginación...hablo de sentarse después de un día duro...hablo de relajarse tomando algo tras un día psicológicamente duro...hablo de pasar en cama un día frío...hablo de morder las heridas de la lengua hasta que te lloren los ojos, dejando durante unos segundos un cosquilleo épico...hablo de fartucarse a gominolas hasta quedarse ciego del subidón de azúcar...hablo de la vida...