
Soy el payaso sangrante, el payaso que se golpea la frente para que los niños rían, para que los adultos den gracias a Dios por su trabajo de mierda.
Nadie mira la frente dolorida del payaso sangrante, nadie cree que lo rojo que se desliza por la frente, bajo la nata de la tarta que el payaso gracioso me lanza, sea otra cosa que sirope de fresa.
Soy el payaso sangrante, el que tras la función es atendido por la presentadora maciza, que jamás se fijará en él, mientras ella le confía sus frustraciones en su relación con el dueño del circo.
Nadie cree ya que sea mas importante la sonrisa de un niño, que conseguir un trabajo, la gente trae niños al mundo, para que los cuiden otros, los críen otros, soy una jodida inversión de futuro.
Soy el payaso sangrante, el que por las noches, cuenta las estrellas que se dejan ver por los agujeros de su techo de lona, intentando no perder su sonrisa.
Nadie se merece mi cara seria, aunque sea el peor día de mi vida, yo, el payaso sangrante, les dedicaré mi mejor sonrisa, aunque luego estalle en solllozos, o se me parta el alma, antes y después, habrán sido obsequiados con mi sonrisa.
Soy el payaso sangrante, el que se maquilla la cara con cuidado todas las tardes, para que le golpeen la frente y le lancen tartas, para que rían de sus desgracias, para sacar de lo desagradable una sonrisa.
Nadie busca ya el hacer reír, todos piden su ración rápida de risas, y la infravaloran, infravaloran la risa, ahora es un sucedáneo, ¿y qué me decís de las risas falsas?
Soy el payaso sangrante, el que se gana su sueldo, además, alimentando a los animales, y jugando con ellos, y recibiendo más amor de estos que de mis propios compañeros.
Nadie escucha ya a su corazón, están ocupados escuchando la televisión y la radio, demasiadas canciones del momento y peliculones del año. Y en TV y radio, más risas falsas. Enlatadas lo llaman.
Soy el payaso sangrante, el que llora incomprendido, cuando mi alrededor, se empeña en señalarme como el soñador que se estrelló, por dejar volar su mente.
Nadie sueña, solamente cogen un sueño preestablecido y se llaman a si mismos soñadores, pero para mi son como pájaros sin alas que intentan levantar el vuelo con dos abanicos.
Soy el payaso sangrante, el que no quiere ser un soñador, el que quiere de verdad cumplir lo que desea.
Nadie entiende ya, que ser un soñador, es creerte tus propios sueños, pues si no los crees tú, nadie lo hará por ti.
Soy el payaso sangrante,el que nació causando vuestra risa, el que vivió para vuestra risa, el que morirá ante vuestras incrédulas y ahora malintencionadas risas, el que os dedicará su mejor sonrisa una vez muerto.
Nadie en mi funeral, será porque solo mi cuerpo ha muerto, y no mis sueños...
Iba a señalar más partes, pero ninguna tiene desperdicio
ResponderEliminarEs precioso.
ResponderEliminarYo hace tiempo iba a escribir una así inspirada por una canción que me pasaste pero no sabía expresarlo. Me encanta.