22 may 2010

Va a empezar el baile y esta democracia es un fraude


YO NO QUIERO SER UN REPLICANTE...


Va a empezar el baile, me pongo la máscara que me corresponde, asumo mi papel.
Pasan horas y sigo bailando, llevo toda la noche observando a los que me rodean, pasan a mi lado y no los diferencio, estoy feliz, no parece ir mal la cosa.

Sigue la noche, ya es hora de retirarse, pero pasa algo inesperado, se suelta mi máscara y veo la realidad, me vuelvo “loco”, los enmascarados se van acercando, sin cesar de bailar, mientras empiezo a ver mas allá de las máscara, me van encerrando, miradas de desprecio, asco y pena, me recorren de arriba a abajo, unos de ellos como uniformados me agarran y golpean, todo se funde a negro.

Despierto en una celda acolchada, vuelvo a llevar una máscara, pero solo es maquillaje ahora. Ya conozco la realidad, no me pueden engañar, me intento soltar de la camisa de fuerza, solo consigo soltarme tras dislocarme el hombro, me libero, aunque no se para que. Comienzo a oír unos susurros, y voy hacia la puerta, resulta estar abierta, salgo y voy abriendo puertas, veo locos, o cuerdos como yo, no lo se. Veo a uno rascando el suelo con las uñas, otro empalando pequeños animales en astillas, y cosas indescriptibles, comienzan a seguirme, continuamos con la marcha.

Llegamos a la salida, no esta abierta, aparece un enmascarado de verdad, alguien que no vio aun la realidad, dice ser el psiquiatra o el psicólogo, o yo que se. Me pide perdón, aun no se por que. Me pregunta que he visto que me ha “enloquecido”, le digo lo que vi.

Le digo que vi niños empuñando armas, mientras sus hermanos morían de hambre, le digo que vi mujeres tratadas como inferiores y llenas de “moraos”, que vi hombres de fe abusando de los débiles, que vi gente creyéndose superior a los demás y otra gente que creía que de verdad había alguien mejor que el, vi como los responsables de gobernar, robaban sin pudor, que vi también como la hipocresía conquistaba uno a uno los corazones, vi como los invadidos eran llamados invasores, como se extendía el odio al débil, y lo peor , vi como yo era uno de esos.

Al psico-loquesea, le arrancamos la máscara, nos abre y salimos a la calle, vamos por ella arrancando máscaras, conquistamos el poder sin violencia e instauramos el gobierno de la “locura”.

Despierto al día siguiente de la rebelión, me dispongo a levantarme, cuando noto algo en la cara, de nuevo una máscara me oculta la realidad, no puedo soportarlo, cojo mis sabanas, formo con ellas una cuerda y tres minutos después descubro la verdadera realidad, veo el negro perpetuo, en mi cadáver colgante se dibuja una sonrisa…

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